Reduce las emisiones de metano con tus decisiones alimentarias
Guía · junio de 2026
El metano es un gas de efecto invernadero unas 80 veces más potente que el CO₂ en un horizonte de 20 años, y una gran parte proviene de cómo producimos los alimentos. La buena noticia: la alimentación es un ámbito donde las decisiones cotidianas suman rápido.
Por qué importa el metano
El metano es de vida corta en la atmósfera, pero extremadamente potente mientras dura, así que reducirlo frena el calentamiento con rapidez. En el sistema alimentario procede sobre todo de la ganadería —en especial del ganado vacuno—, de los arrozales y de los residuos de alimentos que se pudren en los vertederos. Eso convierte el plato en una palanca climática sorprendentemente poderosa.
Qué marca la diferencia en la mesa
Tres hábitos hacen la mayor parte: avanzar hacia comidas más ricas en plantas, elegir proteínas de menor impacto cuando comes productos animales y reducir el desperdicio de alimentos para que menos acabe generando metano en el vertedero. Para ver cuánto contribuye tu dieta, estima la huella de tu alimentación.
Parte del panorama general
Esta guía forma parte de nuestra guía práctica para reducir tu huella de carbono.