Dato climático

Combustibles fósiles

Los combustibles que proceden de materia orgánica muerta se conocen como combustibles fósiles. Por eso se llaman fósiles, que significa los restos de una planta o animal muertos. Hoy, estos fósiles se utilizan como combustible. Los ejemplos más comunes son el petróleo, el gas y el carbón. En conjunto, son los principales contribuyentes al calentamiento global y al cambio climático. El motivo es que la quema de combustibles fósiles, que se realiza para producir calor y energía, libera grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Demasiados de estos gases contribuyen a un fuerte efecto invernadero, que provoca el calentamiento global.

¿Qué son los combustibles fósiles?

Como se ha mencionado, son los restos de plantas y animales muertos. En otras palabras, materia orgánica prehistórica. Han permanecido almacenados en el fondo de océanos, mares y lagos durante millones de años. La presión y las altas temperaturas han comprimido la materia muerta en carbón, petróleo o gas natural.

Constantemente se forman nuevos combustibles fósiles. Sin embargo, el proceso tarda millones de años. Como los seres humanos consumen energía a un ritmo muy elevado, los recursos actuales son escasos. Es decir, los humanos consumen combustibles fósiles a un ritmo mayor del que la naturaleza los produce. Además, la quema de estos combustibles contribuye al efecto invernadero. Este efecto es el problema más significativo de esta fuente de energía.

Dióxido de carbono

Por ejemplo, la quema de combustibles fósiles libera dióxido de carbono a la atmósfera. Este gas concreto es muy bueno absorbiendo el calor del sol. Además, casi la mitad del dióxido de carbono liberado permanece en la atmósfera durante más de 1000 años. La quema también libera otras emisiones, como hollín y gases nocivos como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno. Estos gases forman a veces parte del smog, una intensa contaminación atmosférica, en las grandes ciudades. Son tóxicos para los seres humanos y para la mayoría de la vida en la Tierra.

Distintos combustibles

Los combustibles fósiles van de malos a muy malos. Por ejemplo, el gas natural tiene el potencial de ser un combustible relativamente limpio, ya que no libera dióxido de azufre ni otras partículas nocivas. Sin embargo, su combustión también libera metano. Este gas es uno de los gases de efecto invernadero más potentes. Puede absorber el calor del sol mucho mejor que el dióxido de carbono.

Otro ejemplo es el petróleo, que tiene la ventaja de ser un tipo de energía muy concentrado. Además, se presenta en forma líquida, lo que facilita su transporte y conservación. Sin embargo, la extracción de petróleo es cada vez más complicada y cara. Este recurso ha sido muy explotado en todo el mundo. En conclusión, todos los efectos negativos de los combustibles fósiles exigen una transición a las energías renovables.