Dato climático
Deforestación
La deforestación significa la tala de tierras forestales. Puede tratarse de una parte o incluso de un bosque entero que se corta. A lo largo de la historia, talar tierras forestales ha sido habitual para crear espacio para la agricultura y el pastoreo de animales. También para utilizar la madera como combustible, en la construcción y en la fabricación de papel.
La deforestación es un problema acuciante en todo el mundo, ya que esta actividad libera cantidades significativas de gases de efecto invernadero. Además, la deforestación de áreas esenciales del planeta puede devastar el clima de la Tierra. Por ejemplo, la deforestación de la selva amazónica (más información a continuación). Naturalmente, talar tierras tiene un efecto devastador sobre los ecosistemas de los bosques, lo que afecta a la biodiversidad mundial y a la capacidad de combatir el cambio climático.
Los bosques son una cuestión importante porque pueden actuar como “sumideros de carbono”, lo que significa que pueden almacenar grandes cantidades de CO2 si se mantienen en pie. Por ello, hay un esfuerzo creciente por prevenir la deforestación.
La deforestación en el mundo
Hoy en día, los bosques aún cubren aproximadamente el 31 % del planeta. Son una parte muy crucial de la vida en la Tierra. Entre otras cosas, los bosques ayudan a purificar el agua y el aire. En general, contribuyen a estabilizar el clima. Además, son el hogar de la mayor parte de la biodiversidad mundial, otro componente fundamental de un medio ambiente saludable. La deforestación contribuye de forma significativa a poner en peligro a muchas de las especies del mundo. En la actualidad, la deforestación mundial continúa a un ritmo alarmante. Según las Naciones Unidas, entre 2015 y 2020 se talaron anualmente unos 10 millones de hectáreas de bosque, lo que equivale a la superficie total de Islandia cada año.
Bosques tropicales
La mayor parte de la deforestación actual se produce en bosques tropicales. Como la selva amazónica de América del Sur. También es habitual en zonas que se supone deberían estar protegidas. Principalmente debido a la agricultura, pero también a la tala, las plantaciones de palma aceitera y de árboles del caucho. Asimismo, para crear campos de cultivo destinados a la creciente demanda mundial de biocombustibles.
En los bosques tropicales, la agricultura de tala y quema es una de las mayores causas de deforestación. Esta actividad suele ser responsable de grandes incendios forestales anuales. En concreto, los agricultores prenden fuego a sus tierras para que la ceniza fertilice el suelo y permita cultivar mejor. La tragedia es que los incendios se propagan con rapidez. Además, la nueva tierra solo es fértil durante unos pocos años. Después, los agricultores tienen que quemar una nueva zona.
Un posible escenario futuro
Por ejemplo, la deforestación está empujando al bosque a su punto de no retorno en la selva amazónica. Las actividades humanas allí están a punto de transformar el paisaje de toda la región (y más allá). Si la deforestación supera el 25 % del bosque, los científicos advierten de que la zona puede convertirse en una sabana. Este cambio masivo tiene consecuencias inimaginables. Por ejemplo, más de un tercio de las precipitaciones de América del Sur se vería afectado, lo que podría significar que la sabana se extendería más allá del área del Amazonas. Además, la selva amazónica almacena actualmente una parte enorme del CO2 mundial. Si muere, se liberarán cantidades inmensas de CO2, contribuyendo considerablemente al calentamiento global.
Los bosques como sumideros de carbono
Los bosques son el segundo mayor almacén de carbono, después de los océanos. Hoy son la forma mejor y más rentable de almacenar carbono. Podemos evitar hasta 1/3 de las emisiones globales si detenemos la deforestación y restauramos los bosques.
Fuente: National Geographic, UNEP, MongaBay, WWF