Dato climático

Ansiedad climática

La ansiedad climática, o ecoansiedad, es una preocupación y un miedo por el futuro debido al cambio climático. Está relacionada con el enfoque que la sociedad y los medios de comunicación ponen sobre la amenaza del cambio climático. Además, con la urgencia que se está comunicando. Por ejemplo, es habitual que muchos jóvenes sientan ansiedad climática. Ya que están creciendo en un estado de emergencia climática.

Asimismo, la ansiedad climática puede estar causada por la falta de respuesta de los gobiernos. En otras palabras, la inacción gubernamental. Ya que muchas personas sienten que los políticos no están tratando el cambio climático como una crisis global. Además, la gente siente que no tiene poder para cambiar la situación. Por lo tanto, también puede estar relacionada con un sentimiento de impotencia. Otros sentimientos pueden ser dolor, culpa e ira. Muchas organizaciones destacan estos sentimientos hoy en día y sugieren formas de actuar.

La ansiedad climática en todo el mundo

Como se ha mencionado, la ansiedad climática es habitual entre los jóvenes. Un estudio, financiado por Avaaz, muestra que el 59 % de las personas de entre 16 y 25 años están muy preocupadas por el cambio climático. Aproximadamente la mitad de los participantes se sentían, por ejemplo, ansiosos, enfadados e impotentes. Además, el 45 % afirmó que estos sentimientos perjudican su vida diaria. El estudio también muestra que los jóvenes tienen miedo del futuro. Y que piensan que los políticos no han sabido gestionar el cambio climático.

Trabajar contra la ansiedad climática

Hay muchas cosas que se pueden hacer para lidiar con la ansiedad climática. Pero primero, es importante saber que estos sentimientos son completamente normales. Es un hecho que el cambio climático es una amenaza para los humanos y la vida tal como la conocemos. Reaccionar ante esta amenaza es una respuesta saludable a la situación. Sin embargo, los sentimientos a menudo no son fáciles de llevar. Algo útil puede ser pasar a la acción. Esto puede tener distintas formas.

Por ejemplo, puede ayudar hablar del tema con otras personas. Hablando con familiares y amigos, con un terapeuta o incluso con un grupo de apoyo. Además, es bueno recordar que pasar tiempo en la naturaleza puede ser útil. Asimismo, conviene recordarse a uno mismo que la crisis climática es una responsabilidad colectiva. Es decir, no recae únicamente sobre tus hombros. Aun así, distintos cambios en el estilo de vida pueden tener un efecto positivo. Como comer menos carne, no volar y consumir menos. Además, implicarse en toda la labor contra el cambio climático.

Por ejemplo, pasar a la acción puede consistir en involucrarse en organizaciones medioambientales. También puede tomar la forma de estudios, voluntariados y/o prácticas que trabajen con el cambio climático. Hay muchas maneras de trabajar por un mundo mejor. Como participar en movimientos como Fridays for Future. En el mejor de los casos, la ansiedad climática puede utilizarse como una fuerza para el cambio.

Fuentes: Avaaz, The Lancet, Harvard Health Publishing, Sweco