Dato climático

Lignito

El lignito es un tipo de carbón también conocido como carbón pardo. Se utiliza como combustible para producir electricidad. Hoy en día cubre alrededor de un tercio de la demanda mundial de electricidad. Este hecho es preocupante, ya que la quema de carbón libera grandes cantidades de gases de efecto invernadero y toxinas, como el dióxido de carbono y el mercurio. Además, esta industria es uno de los sectores más contaminantes del mundo.

Lignito y combustibles fósiles

El lignito es un combustible fósil formado a partir de plantas y animales muertos. En otras palabras, los fósiles son los restos de organismos antiguos. Este origen podría ser, por ejemplo, los huesos de un animal muerto. Estos restos han acabado bajo la superficie de los océanos, también conocidos como sedimentos. Con el tiempo, a través de millones de años de presión y altas temperaturas, estos sedimentos se comprimen en carbón, petróleo y gas natural. El proceso continúa hoy en día. Sin embargo, dado que el proceso lleva millones de años y la demanda humana de combustibles fósiles es tan grande, las fuentes están condenadas a agotarse. Además, es un hecho conocido que la quema de combustibles fósiles contribuye al calentamiento global. Como se ha mencionado, el lignito es una de las mayores fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.

Diferentes tipos de carbón

El carbón tiene distintos rangos. Estas categorías dependen del proceso de descomposición del carbón, lo que significa cuánto tiempo ha estado bajo tierra. Por ejemplo, alrededor del 65-84 % del contenido en carbono se considera lignito o turba. En comparación, entre el 84-91 % es hulla. Una diferencia específica entre el lignito y la hulla es que el lignito se inflama más fácilmente. Esta cualidad se debe a que el contenido de carbono es más bajo, mientras que la cantidad de hidrógeno y oxígeno es mayor.

Uso global del lignito

Alemania y China son los mayores productores de lignito del mundo. Otras naciones importantes son Rusia, Estados Unidos y Australia. Más aún, la producción de lignito continúa a pesar de su evidente contribución al cambio climático. Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, como mantenerse por debajo de los 2 grados de calentamiento, los científicos afirman que los combustibles fósiles del mundo deben permanecer en el suelo.

Otras toxinas

Por último, la quema de lignito tiene otros efectos destructivos además de la liberación de dióxido de carbono. También libera dióxido de azufre y nitrógeno. Más aún, metales pesados como el mercurio y el cadmio. Por ejemplo, el mercurio es tóxico tanto para los humanos como para el medio ambiente.